Abuela voladora: tiene 89 años y festeja tirándose en parapente (+Video)

Es Stella Camposanto. Todo empezó cuando cumplió 85 y con la complicidad de sus nietos buscó el permiso de su médico para que le permitiera realizar su sueño. Ahora lo hace todos los cumpleaños.

Espiritu Aloha | dic 11, 2016
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Viejos son los trapos dice el refrán y más aún en el caso de Stella Camposanto, que para festejar su cumpleaños número 89 se lanzó al vacío montada en un parapente desde la pista de Loma Bola en las alturas de la cercana sierra de San Javier y tras poco más de 20 minutos se posó en la base del cerro en el vecino municipio de Yerba Buena. La alegría rebosaba en una sonrisa de oreja a oreja de la mujer mientras su hijos y nietos festejaban junto a ella. Stella no es primeriza.

Esto comenzó para su cumpleaños 85 y con la complicidad de sus nietos buscó el permiso de su médico de cabecera le permitiera realizar su sueño. El profesional, que había sido integrado a la idea por una de las hijas de Stella al enterarse lo que planeaban, se negó argumentando que ella tenía algunos problemas cardíacos y en los pulmones. Nada. Eso no se lo iba a impedir. Los pedidos se calmaron pero poco después los chicos volvieron a la carga. Uno de ellos, Damián, insistió diciendo que no había nada que ilusionara más en la vida a su abuela que volar. Lo lograron y aquel 2013 se volvió inolvidable para la abuela cuando se subió a un parapente biplaza e hizo su bautismo. Repitió la proeza para sus 87 años y ahora lo hizo por tercer vez.

Todo comenzó un día en que Stella había ido a un cementerio al pie del cerro a visitar a su familiares enterrados allí. Levantó la cabeza para ver revolotear encima de su cabeza a los parapentistas con sus coloridas alas y pensó “dichosos”. Siguió con su vista hasta que se perdieron. Pero en su cabeza quedó revoloteando una idea: volar como ellos. La idea llegó a oídos de sus nietos que llevaron adelante la idea, como ya se relató.

El vuelo dura entre 20 minutos y media hora, todo depende del viento. Si no hay gente esperando para volar, los chicos te hacen dar unas vueltitas más y a mí me encanta. Quiero estar en el aire más tiempo. Les digo que tengo espíritu de golondrina y suerte de caracol”, explicó sonriente Stella. Cada uno de sus viajes es una fiesta familiar junto a su nietos, su hija y otros parientes que registraron el momento con sus teléfonos, La “abuela voladora” manifiesta que en su casa se cansa pero si la invitan a Loma Bola se le va todo el cansancio. “De aquí a la esquina llego cansada y transpirando, pero con el parapente me olvido que llego cansada y si tengo que caminar camino. Así que mientras pueda caminar para sentarme en esa sillita (del vuelo biplaza), estoy disponible.

No le tengo miedo a nada; además los chicos (por los pilotos) están calificados; de manera que me tiro con entera confianza; y a las tres veces las he disfrutado” señala la mujer con firmeza y animando a todos los que tengan un sueño que lo cumplan. El experimentando piloto Mario Sueldo estuvo a cargo de llevarla en este viaje de 2016.

 

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