Aprende a nadar en aguas abiertas

Espiritu Aloha | jun 19, 2018
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Llega el verano, o esto que se conoce como “un calor asfixiante que te desanima y quita las ganas de hacer deporte”. Sobre todo si ese deporte tiene un alto grado de componente aeróbico.
Correr, montar en bici… exigen madrugar mucho o esperar hasta las últimas horas de la tarde si no queremos sucumbir ante los rigores de una estación muy propicia al ocio…. ¿Qué hacer entonces?

 

 

Lo más lógico es adaptarse al entorno y, aprovechando que la gran mayoría acudimos a descansar junto al mar, podemos evitar que los estragos nos hagan daño en nuestra cintura a base de nadar un rato cada día. Y aquí entramos en una cuestión muy interesante; si jamás te has zambullido en aguas abiertas descubrirás muy pronto que no tiene nada que ver con lanzarse a una piscina.

 

Así que, para darnos 5 consejos prácticos que hagan satisfactoria nuestra experiencia tenemos a a Alberto García, Profesor Titular del INEF (Instituto Nacional de Educación Física) de Madrid y uno de los mayores expertos nacionales en entrenamiento de alto rendimiento, tomen nota.

 

 

Antes de nadar, mirar

Si te apuntas a una travesía organizada o entrenas en un circuito delimitado, “es importante coger referencias de los puntos de giro”. Un vistazo a las boyas antes de comenzar a nadar (y miradas periódicas durante el esfuerzo) te ayudará a no realizar metros de más. Orientarse es fundamental para no sufrir agobio, lo que le ocurre a muchas personas cuando se inician en esta modalidad. Una buena opción en este sentido es informarse previamente sobre las corrientes y las mareas de la localización en la que vayas a nadar.

 

Los experimentos con gaseosa

Una máxima del siglo XX aplicable a casi cualquier actividad de la vida. En el caso de que el agua esté fría o pretendas mejorar tu flotabilidad es interesante recurrir al uso del neopreno, aunque Alberto sugiere que “nunca lo estrenemos el día de una prueba, hay que testarlo entrenando”. Identificar en qué puntos puede provocarnos rozaduras y recubrir esas zonas con abundante vaselina es una buena idea.

 

 

Variación en tu estilo de crol

“Debes aprender a nadar con la cabeza fuera”, apunta García en clara referencia al consejo número uno; de esta forma no variarás tu rumbo en exceso y, en el caso de que haya otros nadadores alrededor tuyo, podrás identificar su posición y evitar golpes.

 

Aliméntate

Si decides afrontar una travesía larga debes “aprender a comer y beber dentro del agua”. Si lo piensas bien es un acto al que los seres humanos pocas veces no vemos sometidos, así que dominar la mecánica es crucial para evitar la deshidratación o el desfallecimiento. Estar relajados mientras ingerimos alimento, bien colocándonos de espaldas o verticales en el sitio ayudados de las piernas, puede llevarnos algunas sesiones de práctica.

 

 

Pies, ¿para qué los quiero?

“Sobre todo debes aprender a nadar a los pies del nadador que va delante de ti, de esa manera ganarás de 6 a 8 segundos cada 100 metros”, sostiene Alberto.  Ten en cuenta que nosotros no te vamos a mentir jamás: hasta que domines las técnica algún golpe te van a propinar.

 

 

Fuente: https://www.redbull.com/es-es/