Deportes increíbles en la ciudad que parecen impensables

Espiritu Aloha | ene 08, 2018
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¿Alguna vez te has planteado quedarte en la ciudad para practicar un deporte que comúnmente te obliga a trasladarte hasta la costa, las montañas o la periferia de las metrópolis? Vamos a dejarte con la boca abierta cuando te demostremos que se pueden realizar algunos deportes en la ciudad que parecen impensables.

Tenis de vértigo (Dubái)

A ver si tienes las agallas de subirte a un rascacielos a echar tan solo un peloteo en una pista de tenis a 321 metros de altura. ¿Ni de broma no? Pues que sepas que en la ciudad de Dubái puedes realizar este desafío de vértigo. La pista se encuentra en el helipuerto del hotel Burj al-Arab y en ella jugaron Andre Agassi y Roger Federer en 2005 para hacer inaugurarla oficialmente y, cómo no, que la imagen diese la vuelta al mundo y llamase la atención de los locos de los deportes.

Chapuzón en el Guggenheim (Bilbao)

Estamos acostumbrados a ver a los expertos en Cliff Diving saltando al agua desde acantilados de infarto y con unos paisajes naturales espectaculares donde destacan los colores del mar y las rocas. Pues bien, ahora imagínate que cambiamos el escenario por completo y nos vamos a la ciudad, concretamente a Bilbao. Durante los últimos años, la capital de Vizcaya está acogiendo la Red Bull Cliff Diving frente al Museo Guggenheim, el principal símbolo de la ciudad. El Puente de la Salve es el lugar desde donde los saltadores se lanzan a la ría del Nervión para celebrar las series mundiales de este mágico deporte acuático.

Fútbol en las alturas (Cerro de Pasco)

Este no se trata de un deporte impensable en la ciudad en general, pero sí en esta en concreto, Cerro de Pasco (Perú). El Estadio Daniel Alcides Carrión se encuentra a 4.338 metros de altura. El club Unión Minas, equipo que juega de local allí, terminó los torneos de 1991 y 1992 de manera invicta por lo que fue acusado de aprovechar su condición para alcanzar logros deportivos. Como ya sabes, en Sudamérica se encuentran algunos de los campos de fútbol a mayor altura del mundo, tanto es así, que los jugadores sufren mareos y vómitos en medio del partido por no conseguir asimilar la presión y cantidad de oxígeno con la actividad continua de ejercicio.

Salto técnico en un hotel (Washington D.C.)

Miles Daisher es de esos deportistas que les gusta complicarse la vida a sí mismos porque sí, porque será que se aburren en sus casas y dicen: ¿Cómo me juego el tipo hoy? En este caso el paracaidista se fue hasta Washington D.C. (Estados Unidos) para realizar uno de los saltos más técnicos y precisos que se hayan visto jamás. El salto tenía lugar en el Gaylord Hotel and Conference Center, pero no nos referimos a una caída al vacío desde una de las terrazas que diesen al exterior o tejado, sino desde el interior, obligándole a realizar un descenso sin fallos para no estamparse contra el patio del hotel o la fachada de enfrente.

BMX extremo (Kiev)

Este deporte en la ciudad no es apto para cardíacos. Vasya Lukyanenko es quien podéis ver en esta imagen, realizando acrobacias propias de BMX en lo alto de un edificio situado a 100 metros de altura en la ciudad de Kiev, Ucrania. Cualquiera podría imitarle, pero quizá deberías quedarte mejor en casa si no tienes el dominio acrobático de Lukyanenko, quien tan solo llevaba un casco como protección (como si eso le fuese a salvar ante una caída al vacío). Si te gustan las acrobacias puedes montarte un circuito en tu tejado, aunque nosotros no te lo recomendamos.

Surf metropolitano (Múnich)

¿Por qué no hacer surf en la ciudad? ¿Por qué siempre hay que irse hasta la costa? Eso debe ser lo que se preguntaron los surfistas que vivían en Munich y vieron la oportunidad de realizar su deporte favorito en el afluente del río Isar conocido como Eisbach, ubicado en el sur del parque Englischer Garten. Es tal la popularidad de surfear en el río, que durante los meses de verano es común ver una larga colar de surfistas esperando su turno para correr la ola de un metro de altura contra corriente. Aunque no lo crean en invierno se guardan las tablas en los trasteros hasta el regreso del calor, también se deciden por surfear en condiciones extremas que llegan a temperaturas bajo cero.

Fuente: www.elmundo.es