Refrescar, un infinitivo que los turistas buscan en Manglarito

Andrés Matos | jun 23, 2019
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Una cascada con forma de tobogán.

La aventura inició, como casi siempre, desde la terminal a Albrook. Completando la serie de cascadas de Sorá, corregimiento más grande de Chame, está Manglarito. Lo primero que se viene a la mente es de dónde surge el nombre. Pues, Yonathan, el guía de esta visita, aseguró que es su parecido con el suelo donde se encuentra la cascada, un poco pantanoso. Luego de una caminata de 15 a 30 minutos de un sendero no tan complicado, excepto su bajada a la cascada, se escucha la caída. Después del calor sofocante, el cuerpo de agua es la mejor recompensa, en donde el lodo domina, el aire fresco y la brisa llenan tus pulmones y donde el refrescar pasa a ser el infinitivo más deseado por el aventurero.

 

Aquí se aprecia la forma de tobogán de la cascada / Crédito: @matos0893

Una potencial caída no apto para cardíacos.

Tras una caída de forma de tobogán, se forma una especie de cortina, gracias a un pequeño elevado. Lo anterior permite que los turistas se bañen bajo la potencial caída, solo cabe mencionar de tener cuidado por lo fuerte que podría llegar a ser y más si llueve. Durante la etapa de invierno (considerada la más larga en Panamá, desde Semana Santa hasta mediados de diciembre) es la mejor época para conocer estos cuerpos de agua, al igual que las otras cascadas de Chame, como La Nativa y Las Filipinas. ¿Por qué? Para evitar las piedras, que pudiesen llegar a ser peligrosas, por sus variados tamaños y formas, al no saber determinar dónde están.

Caída desde el inicio / Crédito: @matos0893

Belleza natural en su máximo esplendor.

La cantidad de animales y flora panameña que te puedes conseguir es inusual. Desde mariposas morfos azules, pasando por ranas, hormigas gigantes, arañas cazadoras de pequeños peces hasta culebras marinas y musarañas con suerte.

Parte de la fauna que podemos ver en Manglarito y en Sorá, en general / Crédito: @matos0893

Manglarito, una vertiente de los Cajones de Chame

Una vez que caminas por el sendero hay un cruce con dos opciones: izquierda o derecha. Si vas a la izquierda, llegarás a la caída de Manglarito; mientras que si vas por la derecha podrás llegar a la parte superior de la caída, logrando apreciar la cascada desde su inicio. Ya arriba, verás un pequeño riachuelo que tiene sus comienzos en los Cajones de Chame.

 

Vértigo / Crédito: @matos0893

Ficha técnica:

1. Dificultad: Fácil.
2. Costos: $2.25 de Ciudad de Panamá a Bejuco, $1.20 de Bejuco a Sorá, más el transporte (pick-up) que sale en $45 y si son más de 10 personas, podría llegar a $65.

3. ¿Cómo llegar?

En autobús: Agarrar un bus desde la terminal de Albrook, que diga Chame o San Carlos. Luego bajarse en el Pío Pío de Bejuco. En la calle interna antes del mini súper de Bejuco hay unas vans que te llevarán a Sorá. Te dejarán en el mini súper de los chinos, donde procederás a tomar un 4×4 con destino a Manglarito.
4. Curiosidades: De agua fría, pero muy refrescante para un buen baño en la naturaleza. La caída de agua tiene forma de tobogán. Se puede llegar a estar debajo de la caída de agua, solo tener cuidado.
5. Recomendaciones: Llevar zapatillas resistentes, cuidar el paso porque las piedras son muy resbalosas cuando les cae agua. Llevar agua y comida para el trayecto, no teniendo a favor la falta de bebederos cercanos o tiendas para comprar.

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