Kiteboarding nocturno bajo las estrellas de Tarifa

Andreína Peñaloza | sep 25, 2017
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En la vida y en el deporte, siempre, me gusta tener: metas, sueños y retos que cumplir. Así considero que podemos vivir con mayor pasión y además nos da un norte mucho más claro de nuestro presente y futuro.

Por esta razón, navegar de noche era uno de esos check list que tenía en mi lista con el Kitesurf y alcancé vivir esta aventura, recientemente en mi viaje (a la punta más al sur) de España: Tarifa. Considerado el spot más famoso y concurrido para los deportes de viento, con todos los argumentos de la ley, tuve la oportunidad de navegar más de 10 días, entre vientos de “Levante” y “Poniente”. Uno de esos días por causalidad más que casualidad conocí un personaje muy divertido “Javier Suárez” de Tarifa Air Force quien amablemente me invitó a realizar varios downwinds y muy especialmente una sesión nocturna de Kite.

Fue un día con viento de “Poniente” es decir que sopla desde el océano, hacia la orilla, es húmedo y bastante estable. Así que fue con unos 20 nudos de viento y tras un atardecer de ensueño, cuando Javier y yo decidimos cumplir la meta de navegar bajo la luz de la luna y las luces de dos continentes.

Entramos cuando ya había bajado el sol y los atletas estaban saliendo de su sesión, en el agua. Todo en “Playa de Los Lances”, frente al Chiringuito Wave un local que ilumina bastante la arena. Allí comenzamos a navegar, con algunos puntos claros: mantenernos frente al chiringuito, esperar la luna y evitar alejarnos de la orilla.

Fue una jornada de una hora aproximadamente donde estuve soñando despierta cada minuto. Nunca había navegado “por instinto” creo que sería la mejor forma de reseñar esta sensación. A pesar de las luces, propiamente dentro del mar tenía la visión muy limitada y debía sentir más: el cometa, la barra, las olas y el viento que nos acompañó de forma constante toda la velada. Estuvimos esperando la luna y fue lo único que faltó, por muchas nubes que nos impidieron apreciarla pero gracias a esto ocurrió algo mágico: las estrellas.

Cuando subí la mirada para ver mi cometa a las 12 y vi que detrás de él había un montón de estrellas iluminándonos… fue alucinante.

Tras una inyección de adrenalina pura, decidimos bajar los cometas y festejar que habíamos vivido una de las mejores experiencias, de nuestras vidas, en el agua.

Por siempre estaré agradecida con: Javier, Tarifa y el viento de Poniente.

¿Te animarías a navegar de noche?

¡Aloha!

Las fotografías utilizadas son referenciales.